El nuevo embajador argentino en Estados Unidos, Martín Lousteau, ya está instalado en Washington, en la misma casa que ocupaba su antecesora, la kirchnerista Cecilia Nahón, y busca comenzar a trabajar rápido porque ve “mucha predisposición” en este país para cambiar la imagen de la Argentina. Comercio, inversiones, lucha contra el narcotráfico y la cumbre nuclear de marzo serán sus prioridades.

Lousteau llegó a esta capital el miércoles pasado y presentará las cartas credenciales a la Casa Blanca este jueves en una ceremonia con Barack Obama. Asistirá sin su familia, ya que su esposa, la actriz Carla Peterson, y su pequeño hijo Gaspar se instalarán aquí recién a fines de febrero.

En diálogo telefónico con esta corresponsal, en plena tormenta de nieve que dejó completamente paralizada a Washington y buena parte del país, el embajador señaló que observa en Estados Unidos “mucha predisposición para cambiar la imagen de la Argentina en todas las áreas, incluso con los sectores más duros con los que antes nuestro país ha tenido más problemas”, dijo. Y señaló que en ese sentido debe actuar rápidamente: “Hay que posicionarse enseguida para tener mejores vínculos”.

-¿Y cuáles son las prioridades?
-Hay varias que son mutuas, que tienen que ver con la promoción del intercambio comercial y la inversión. Otra es la lucha contra el narcotráfico y todas las áreas de seguridad. Y otro tema es la cumbre nuclear de fines de marzo en Washington.

-¿La cumbre será el marco para un primer encuentro entre Macri y Obama, como se informó en Davos?
-Estamos todos trabajando en eso, pero es prematuro decir algo. Hay probabilidad de que ocurra, pero es una cumbre donde han 58 representaciones de Estado. Una reunión bilateral sería difícil. Pero la Argentina tiene una muy buena imagen en el tema nuclear, no solo en Estados Unidos sino internacionalmente tiene buena reputación, es un tema donde ha habido mucha cooperación. En ese sentido es una cumbre significativa.

-¿Cómo evalúa la relación bilateral después de Davos?
-Me parece un buen reflejo del cambio de actitud y de relación de los dos lados. El día que presenté las cartas credenciales en el Departamento de Estado, en Davos estaba Macri reunido con Joe Biden, Susana Malcorra reunida con John Kerry, Prat Gay con el secretario del Tesoro Jacob Lew. Eso, más la noticia de que Estados Unidos dejará de ejercer el veto a los créditos para Argentina en los organismos multilaterales es todo un símbolo.

Respecto de su posible papel en las negociaciones con los fondos buitre, Lousteau ya ha dicho que “el rol de un embajador es ser representante de la política de Estado de un país en todas las áreas”, y aclaró que ya hay un equipo que está a cargo del tema. Se estima que podría explicar el tema en el Congreso, donde hay sectores que han sido muy críticos con Argentina.

Lousteau contó a Clarín que se instaló en la misma residencia de la zona de American University Park, donde vivía Nahón y su familia y que había sido alquilada por su antecesor, Jorge Argüello. Al lado de la embajada, en la avenida New Hampshire, hay una magnífica casona que era la residencia de los representantes argentinos. Pero el último que la ocupó fue Héctor Timerman y desde entonces se vino abajo. Con problemas eléctricos y de humedad, la valiosa propiedad está inhabitable y no hay partidas para reacondicionarla, según dijeron empleados de la embajada.

Lousteau señaló que era más rápido instalarse en la casa ya alquilada y no demorar con trámites en la cancillería. “Lo mejor para empezar a funcionar rápido es tomar lo que ya está, más adelante veremos”.

Fuente IEco