“Los autos están muy caros en dólares. No tienen por qué aumentar, por más que haya una devaluación del 50%”, planteó Rubén Beato, secretario de la Asociación de Concesionarios de Automotores (ACARA).

El empresario sostiene, mientras habla, planillas que elaboró la entidad, donde queda claro que el precio de los vehículos medido en dólares es el más caro desde 2005. Pero además Beato, con concesionarias en más de una provincia, conoce el mercado de primera mano. “Los autos más baratos del mercado, un Corsa o un Clio, están a 150.000 pesos, que equivalen a 15.000 dólares al tipo de cambio oficial de hoy. Pero, además, si después de la devaluación el dólar oficial se fuera a 15 pesos, esos mismos autos seguirían costando 10.000 dólares, lo cual es una barbaridad”.

El planteo de Beato, como portavoz de ACARA, fue el tema de fondo de un encuentro de fin de año que la entidad hizo ayer con periodistas. Sin eufemismos, plantean que lo que buscan con ese reclamo a las terminales automotrices es protegerse ellos mismos.

“Cuando comenzamos el año, las concesionarias en su conjunto teníamos en nuestros salones un inventario de 40.000 vehículos ya comprados. Ahora, al finalizar 2015, ese inventario se redujo a 20.000 unidades. Eso significa que hay otras 20.000 unidades que las terminales no nos reponen y sobre las cuales no tenemos precio de reposición”, planteó Beato. “En otras palabras, lo que está en juego es que un aumento brusco de precio de los autos nos va a reducir nuestro capital”.

El planteo de las concesionarias anticipa un conflicto potencial vinculado a una devaluación del peso: en promedio, casi 80% de cada vehículo argentino es ensamblado con autopartes importadas.

A partir de esa lógica fue que, dos años atrás, la devaluación de 20% que aplicó el ex ministro Axel Kicilllof en enero de 2014, tuvo como respuesta casi inmediata (al mes siguiente) un incremento de 20% en los precios de lista por parte de prácticamente todas las terminales.

“Si ahora el precio del dólar oficial sube un 40% o más, como especulan los analistas, los pesos que tenemos por la venta de vehículos que las terminales no nos reponen van a perder capacidad de compra. En otras palabras, nos están obligando a resignar nuestro capital”, agregó Beato.

Fuente IEco