A mediados de enero, antes de finalizar una conferencia de prensa, y frente a las cámaras de televisión, dijo que si habían quedado dudas, que le mandaran un mail. Y dio la dirección de su casilla personal. Más de 2000 mensajes recibió en los días siguientes Alberto Abad, el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP): un 10% con saludos, y el resto, con reclamos y consultas. Para el funcionario, ésa fue una de las señales que, en lo que va de su gestión, le mostraron la necesidad de mejorar la relación del organismo con los contribuyentes, un objetivo que dice que se propone lograr. Y una acción en ese sentido, afirma, será “sacar de la morgue tributaria” a cientos de miles de contribuyentes a los que la gestión anterior, de Ricardo Echegaray, los inhabilitó para operar al quitarles el CUIT.

El anuncio sobre los cambios en el impuesto a las ganancias para asalariados, jubilados y autónomos lo convirtió en uno de los protagonistas de la agenda pública en los últimos días. A Abad, que con Mauricio Macri en la presidencia está en el mismo despacho que ocupó en tiempos de Eduardo Duhalde y de Néstor Kirchner, le tocó explicar las modificaciones que, con el apuro que marcan los efectos de la inflación, las necesidades de la política y la llegada de las paritarias, el Gobierno decidió hacer por decreto.