Los bancos recortaron fuertemente las tasas de interés que se habían lanzado a ofrecer a fines de 2015, por constituir plazos fijos en dólares, aprovechando la ola de confianza generada por la salida del cepo cambiario.

Los rendimientos, que habían llegado a promediar el 3% anual a mediados de diciembre para las colocaciones a un mes, están a punto de perforar el 1% según la media que releva el propio Banco Central (BCRA).