En un intento por motivar las inversiones en pesos, las tasas de interés saltaron hasta niveles próximos al 38% anual, dejando relegados a los famosos Dólar Linked.

Renta fija vs Renta variable El BCRA está motivando las inversiones en pesos para evitar que el circulante se traslade al dólar, al tiempo que las reservas continúan en aumento. Por estas razones, las inversiones en renta fija se vuelven sumamente atractivas para aquellos inversores que buscan pasar un verano sin sobresaltos.

Ahora bien, la renta fija no significa ganancia fija, sino que el activo tiene un flujo de fondos futuro a pagarse en un tiempo determinado. Es por eso que si bien los intereses son fijos, el precio de mercado puede fluctuar a raíz de la oferta y la demanda

Por su parte, los activos de renta variable resultan una alternativa para aquellos inversores amantes del riesgo. El Merval sufrió el mes de diciembre y estuvo en niveles inferiores a 12.000 puntos, luego de haber alcanzado los 14.173 puntos el 20/11 (65% de ganancia en el año). Este tipo de inversión se caracteriza por tener una mayor rentabilidad, la cual trae aparejada un nivel de volatilidad muy superior al resto de las inversiones.

Un buen análisis previo Antes de seguir una recomendación, el inversor debe tener bien claro cuál es su horizonte de inversión, es decir, cuál es el plazo durante el que mantendrá su inversión. Un inversor que busca un diferencial a un año, difícilmente se posicione en los mismos activos que quienes precisan el dinero al finalizar el verano Asimismo, el inversor debe preguntarse qué tanto riesgo quiere asumir. Es sabido que a medida que la rentabilidad es mayor, el riesgo asociado a la inversión también es mayor. Es por eso que antes de decidir, es importante tener claro si priorizamos la preservación del capital o la rentabilidad.

Entonces, ¿qué conviene hacer en este contexto? Quienes deseen pasar un verano tranquilo, lejos de la city, deberían invertir en activos de renta fija y de corto plazo. Dentro de los más recomendados se encuentran las letras del BCRA o Lebacs, que tienen rendimientos anualizados en torno al 35% para un horizonte de 90 días, y los bonos soberanos BONAC, que rinden aproximadamente 30% anual.

Para aquellos inversores que conocen más de mercados y se interiorizan con la coyuntura económica, podrían volcarse a bonos que ajustan por variables económicas como la tasa BADLAR y el CER. Si creen que la tasa de interés podría subir más, los bonos soberanos que ajustan por BADLAR son los recomendados, mientras que si el inversor cree que la devaluación se trasladará a precios, y la inflación en 2016 será mayor que la del 2015, los bonos que ajustan por CER resultan más atractivos.

La resolución del caso con los fondos holdouts será un tema crítico a resolver en el corto plazo, para que Argentina logre financiarse con deuda emitida en el exterior. En la medida que esto se regularice, la confianza del mercado aumentará y el Merval podría acompañar con importantes subas. En ese sentido, para los más arriesgados recomendamos volcarse al mercado accionario, a la espera de un arreglo. Es importante destacar que el plazo de inversión en acciones dependerá en gran medida de dicho arreglo, ya que la rentabilidad podría verse fuertemente afectada en caso de liquidar posiciones con anterioridad al evento.

En última instancia, el trade más osado sería vender contratos futuros de dólar a un año, fijando un precio de venta de dólar a futuro de aproximada mente $16,50. Esto último se puede hacer a través del ROFEX, integrando una garantía en especies, con la expectativa de que el tipo de cambio se aprecie respecto del dólar. Es decir, si creo que dentro de un año el dólar oficial costará $15, compro los dólares y luego los vendo a $16,50.

El mercado de capitales está lleno de activos y oportunidades, pero no todas las personas están preparadas para todo tipo de inversión. Entonces, ¿por qué mejor no buscar esa que nos deje dormir tranquilos y disfrutar las vacaciones?