A la hora de contratar un fondo de inversión, nos encontramos ante la situación de decidir si queremos gestionar  activa  o pasivamente nuestras inversiones. A muchos ahorristas, esta terminología les puede resultar desconocida, pero es muy simple de entender.

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Detrás de una gestión activa hay un grupo de profesionales que está encima de las inversiones y son los que deciden los activos que se compran o se venden. Tienen la ventaja de que se pueden adelantar o modificar la cartera a los cambios de tendencia o ante cambios de escenarios, para tratar de ganarle al mercado.  También está la ventaja de poder invertir en sectores que no tienen un índice al cual replicar. En esta modalidad de gestión, los profesionales intentan tener el mejor rendimiento.

En los pasivos se invierte en un índice concreto. Y el inversor sabe si gana o pierde de acuerdo a cómo vaya el índice. El pasivo funciona si uno cree que el precio refleja la mayor información disponible y que no es posible ganarle al mercado.

Como ejemplo, en lo que respecta a acciones, existen fondos puramente pasivos que siguen el Merval y otros que están administrados activamente, que si bien siguen un índice de referencia tienen ciertos desvíos en la cartera. Esos tratan de ganarle al índice.

Los fondos de renta mixta son activos en cuanto a la oscilación de la combinación de instrumentos.

Asimismo, dentro de los activos existen fondos completamente abiertos, como los de retorno total, que tienen por fin ganar dinero y se mueven en función de lo que consideran es más conveniente en el momento.  Ahí implica la delegación de la responsabilidad en el administrador. En otro orden de cosas, hay gestiones activas con condiciones. Por ejemplo, que siga al Merval y le gane.

COSTOS DE OPERACIÓN

Por otra parte los costos operacionales de la gestión pasiva son más bajos, en tal caso las comisiones son más bajas. En la activa, al delegar toda la capacidad para generar valor en los activos financieros, el administrador trata de generar el mayor retorno. En este caso, los costos de gestión son más altos y por tanto las comisiones.

Con respecto a la elección que debe hacer el inversor, los especialistas remarcan que en el mercado deben convivir los dos tipos de administración y  los clientes tienen la libertad de decidir. Asimismo recomiendan diversificar la inversión entre fondos activos y fondos pasivos.    Hay momentos en que la gestión activa  puede ayudar a sacar un mejor rendimiento de las inversiones y a veces la mejor opción es la pasiva. No hay garantía de que la activa termine rindiendo más, sino que hay que utilizar cada una en el momento adecuado. El desarrollo del mercado y el conocimiento del inversor son importantes a la hora de definir el rumbo de las inversiones.

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