Enzo Ferrari estaba tan decidido a proteger a su hijo de los peligros del deporte automovilístico que ordenó a sus empleados que no lo dejaran sentarse en los autos del equipo para que nunca soñara con convertirse en piloto de carreras. Más de cincuenta años después, el heredero no lo lamenta.

Hoy la parte de Piero Ferrari en la más importante fábrica de autos de lujo del mundo puede superar los mil millones de dólares, según los cálculos hechos a propósito de su salida a bolsa el miércoles. El debut bursátil de la automotriz del caballito es uno de los más esperados del año y podría valuar a la firma fundada hace ocho décadas por Enzo Ferrari en US$9.800 millones. Piero, de 70 años, es dueño de un 10%.

Ferrari y su logo del caballo encabritado flotan por encima de los remolinos de la industria automotriz, hoy impactada por el escándalo de la manipulación de las emisiones contaminantes por parte de Volkswagen.

Nueve de los 10 autos más valiosos de la historia vendidos en subasta privada llevan el nombre de la empresa. Muchos famosos, entre ellos Elvis Presley, se enorgullecieron de manejarlos.

“El mercado lo valora como fabricante de productos de lujo”, dijo David Haigh, fundador de la consultora Brand Finance. “Hay muy pocas empresas tan exitosas con escala y capacidad suficientes como para ser verdaderamente marcas globales de lujo”.

Ferrari proyecta ofrecer 17,2 millones de acciones, o sea 9%, por US$48 a US$52 cada una, según documentación obligatoria presentada ante la Comisión de Valores estadounidense (SEC). Ese rango de precio valoriza a la firma en hasta US$9.820 millones, con independencia de que el escándalo de las emisiones de Volkswagen haya hecho fluctuar en las últimas semanas las acciones de las grandes automotrices, entre ellas la sociedad madre de Ferrari, Fiat Chrysler.

“Será interesante ver qué le ocurre a la valorización a largo plazo”, dijo Sascha Gommel, responsable de investigación automotriz en Commerzbank. “Sí, es una marca muy fuerte, pero creo que podría estar un poco sobrevalorada. Sin embargo, el mercado está muy entusiasmado”.

El presidente de Fiat, Sergio Marchionne, está escindiendo a Ferrari como parte de su estrategia para poder financiar un plan de inversión por 48.000 millones de euros que se centra en hacer crecer globalmente las marcas Jeep, Alfa Romeo y Maserati.

Piero Ferrari no será el único multimillonario en el registro de accionistas. El clan Agnelli de Italia, que controla Fiat Chrysler, se apresta a convertirse en el mayor accionista de Ferrari con una participación de 24% a través del holding familiar, Exor. Gracias a un programa de lealtad en las votaciones, Exor controlará más del 30% del poder de voto y Piero un 15%, según el prospecto de la OPI.

Piero heredó su parte de Enzo, un piloto de carreras de Alfa Romeo que fundó su propio equipo, la Scuderia Ferrari, en 1929. El primer auto de competición de la marca fue producido en 1947, y un año más tarde salió uno de calle. En 1950, Ferrari empezó a correr en Fórmula 1, un territorio en el que sus 225 triunfos en Grand Prix y 16 campeonatos mundiales lo convierten en el team más destacado. El corredor más exitoso de la historia del deporte, el alemán Michael Schumacher, ganó la mayor parte de sus carreras con Ferrari.

Ese historial atrae lealtades entre los compradores de autos tanto como entre los fans del automovilismo deportivo. De los 7.255 Ferraris que salieron en 2014 de la línea de producción en Maranello, cerca del 60% fueron comprados por gente que ya era dueña.

Fiat compró primero una parte en 1969, adquiriendo la mitad de la compañía, aunque Enzo se aseguró de continuar supervisando el equipo de carreras hasta su muerte en 1988.

Su segundo hijo, el único que sobrevive, Piero, heredó el 10% de Ferrari y se convirtió en vicepresidente del grupo. Al mismo tiempo, Fiat ejercitó una opción de aumentar su participación a 90%.

Piero dijo a la prensa en febrero que no tiene “ningún plan” de vender su parte. Si bien es una presencia habitual en los boxes y un fanático de todo lo que sea Ferrari, se alegra de haber seguido el consejo de su padre y evitar el asiento del piloto.

“Mi padre tenía razón, no creo que esa prohibición me haya privado de algo importante”, escribió Ferrari en su libro Mi padre, Enzo . “Yo no hubiera hecho una gran carrera como piloto. Nunca hubiera llegado a la Fórmula 1”.

Fuente: IEco