A modo de despedida, ayer el Ministerio de Economía, todavía a cargo de Axel Kicillof, informó que entre enero y septiembre de este año la deuda pública total aumentó en US$ 18.211 millones. Pasó de US$ 221.748 millones a US$ 239.959 millones. Esa deuda no incluye los bonos en manos de los fondos buitre y otros holdouts y que Economía calcula en U$S 11.549 millones. Eso eleva la deuda a US$ 251.508 millones.

La información oficial precisa que en septiembre de 2001 la deuda pública era de U$S 141.300 millones. De aquí se desprende que en estos 14 años el endeudamiento creció en más de U$S 100.000 millones. Y en relación a la deuda tras el canje de 2005 (U$S 125.400 millones), el endeudamiento público casi se duplicó.

A su vez, también tras el canje, la “deuda en moneda extranjera” pasó del 235,6% de las reservas brutas al 464,4%, sin considerar la de los holdouts.

El informe oficial agrega que “a fines del tercer trimestre de 2015, la mayor parte de la deuda del Estado Nacional corresponde a deuda intra sector público, que explica el 61% del total de la deuda pública nacional. Los mayores acreedores son el Banco Central (BCRA), el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES y el Banco de la Nación Argentina (BNA)”.

Así, además de aumentar, la deuda fue cambiando de manos, de privados y organismos financieros hacia organismos públicos. Una suerte de “estatización” de la deuda con los acreedores privados.

Es porque el Gobierno fue cancelando los vencimientos con los organismos financieros internacionales (como el FMI, el Banco Mundial o el BID) y acreedores privados tomando prestadas las reservas del BCRA y con “adelantos transitorios” que ayudaron a financiar el déficit fiscal.

Por ese motivo, el 61% del activo del BCRA está en “papeles” del Estado, de cumplimiento más que incierto porque el Tesoro Nacional sigue acumulando déficits crecientes. Otro gran acreedor es el Fondo de Garantía de la ANSeS, que absorbió los bonos que estaban en manos de las AFJP y que también fue financiando los déficit del Tesoro. Y le sigue en menor medida el Banco Nación por préstamos al Gobierno.

En base a estos números, el Gobierno saliente considera que la Argentina “se desendeudó” porque no considera la deuda “intra-estatal” con esos organismos públicos. Si bien al estar más de la mitad de la deuda estatal en manos de organismos públicos se facilita la refinanciación hasta indefinida de los vencimientos, la contracara es que el perjuicio recae sobre los acreedores públicos. Por ejemplo, el mayor es el Banco Central, que se quedó sin reservas y su activo se compone de “papeles” de un Estado insolvente. Bien contabilizado, el BCRA tiene un patrimonio neto más que negativo. En otras palabras, está descapitalizado o fundido.

Fuente IEco