En medios de los empresarios vinculados al comercio exterior existe gran incertidumbre por lo que pueda suceder en las próximas semanas.

En algunos sectores, las compañías enfrentan un gran desequilibrio ya que mientras la demanda interna se ha potenciado tratando de adelantar las compras ante la expectativa de una devaluación del tipo de cambio oficial (tal es el caso de autos y electrodomésticos), la oferta no se encuentra en condiciones de satisfacer estos pedidos por la “parálisis” que caracteriza a las operaciones de importación.

En lo inmediato, entre los empresarios se comenta que hasta el cambio de autoridades, es decir el 10 de diciembre venidero, la Secretaría de Comercio sólo autorizará aquellas operaciones que se encuentren “calzadas”. Esto significa que sólo podrían importar aquellos que logren ingresar dólares por exportaciones y en cantidades equivalentes. Decisión que está obligada por la falta de dólares del Banco Central.

Representantes de las empresas se encuentran realizando gestiones ante las autoridades salientes para que se libere el “cepo a la producción” que supone la no entrega de dólares a los importadores. En tal sentido, solicitan que se frenen las autorizaciones de compra de dólar ahorro (que precisamente suelen aumentar a comienzos de mes, con el cobro de los sueldos) para que estas divisas sean canalizadas a la compra de bienes en el exterior.

Sin contar los gastos en turismo, sólo con el dólar ahorro se llevan entregados desde enero de 2014, cuando comenzó el sistema, más de 9.200 millones de dólares. Las compras se han ido incrementado y el mes pasado llegaron a unos 700 millones de dólares y la cifra es semejante en lo que va de noviembre.

Sin embargo, off the record no son muy optimistas ya que como dijo la propia presidente Cristina de Kirchner al futuro mandatario electo, Mauricio Macri, seguiría gobernando hasta el 10 de diciembre y, desde esta perspectiva, no creen probable un cambio de política.

Incertidumbre

Con relación a lo que pueda hacer el próximo gobierno, en un primer momento predominó la idea entre los operadores del comercio exterior que la gestión Macri llevaría el dólar oficial a un nivel del orden de los 14 pesos. Pero, en los últimos días comenzaron a circular versiones en cuanto a que la intención de las futuras autoridades sería lograr una reacomodamiento del dólar oficial en dos etapas, dado el impacto negativo que tendría la corrección cambiaria sobre el salario.

Así, en medios privados se especula con la posibilidad de un dólar oficial a 12,50 pesos en una primera instancia. Dado que algunos sectores ya tienen sus precios calculados al valor del “contado con liqui”, contarían con un cierto colchón en sus márgenes, pero la situación es muy diversa según la rama de actividad que se analice, de acuerdo a los comentarios de los empresarios.

A la indefinición sobre cuál será el tipo de cambio se suma la incertidumbre sobre la futura administración del comercio exterior. Tal como se anticipó, un representante del futuro ministro de Producción, Francisco Cabrera, viajó a Bruselas para negociar con la Organización Mundial del Comercio una extensión de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) que deberán próximamente ser desmanteladas, según un fallo de esta organización.

La expectativa es que se logre esta prórroga, pero en caso contrario las empresas temen que las futuras autoridades, ante el faltante de dólares, se ven obligadas a establecer otros mecanismos de restricción como la aplicación de licencias, pagos anticipados o medidas paraarancelarias, entre otras.

Estas últimas tendrían una gran probabilidad, ya que en el mundo se han multiplicado las medidas paraarancelarias. Veinte años atrás se aplicaban unas 1.500 y en la actualidad llegan a 35.000. Los que más hacen uso de estas restricciones son, en orden, Estados Unidos, la Unión Europea y China. Brasil ocupa el quinto puesto y Argentina, a pesar que el gobierno enfatizó su política de protección a la industria, ocupa la posición cuarenta y dos.

Lo grave para las empresas, según anticipan sus directivos, es que de establecerse en lo inmediato un nuevo cambio de régimen, las obligaría a dedicar grandes esfuerzos para cumplir con la burocracia del comercio exterior, una circunstancia que previsiblemente acentuaría la retracción de las operaciones.

De esta forma se acentuarían problemas que ya de por sí son graves en sectores como el automotor – al respecto se señala que ha crecido de manera importante la desocupación en el cordón industrial de Córdoba – como así también en otros clave como el cluster de la maquinaria agrícola, seriamente afectados por la falta de componentes importados.

Finalmente y más allá de los problemas coyunturales, en el sector de comercio exterior cayó muy bien la idea que tiene Francisco Cabrera de crear una Agencia de Inversiones que incorporaría, en principio, a la Fundación Exportar. Es que el nuevo equipo económico es consciente que Argentina tiene que recuperar posiciones tanto para colocar sus productos como ser un país atractivo para invertir.

Fuente: Ambito