La decisión del Gobierno de ajustar abruptamente el dólar oficial, desde los $ 9,80 hasta los $ 13,31 en la primera semana de liberación del cepo, permitió restablecer la competitividad cambiaria que tenía la Argentina hace exactamente catorce meses, cuando Juan Carlos Fábrega conducía el Banco Central.

A lo largo de la gestión de Alejandro Vanoli, el antecesor en el cargo de Federico Sturzenegger, la evolución de la inflación superó ampliamente a la de la divisa, generó una apreciación de la moneda y alentó, a su vez, la fuga de capitales. Esto sucedió porque los precios domésticos aumentaron en torno al 25% anual, mientras que el dólar oficial sólo lo hizo en menos de un 15%.

Sin embargo, el último ajuste resuelto por el nuevo Gobierno sobre el dólar terminó por corregir el desequilibrio. De acuerdo con un informe de la consultora Elypsis, el tipo de cambio real multilateral volvió ahora a niveles de noviembre de 2014 y septiembre de 2013. En ese momento, según los autores del estudio, ya se había erosionado toda la ganancia de competitividad cambiaria de la devaluación de enero de 2014 (provocada por Fábrega), y de septiembre de 2013, momento a partir del cual el Gobierno anterior comenzó a acelerar la depreciación hasta desencadenar en dicha devaluación. Esta comparación, sin embargo, no considera el efecto sobre la competitividad cambiaria de las quitas de retenciones agrícolas e industriales, que la gestión de Mauricio Macri bajó al 0% con excepción de la soja.

Con todo, la recomposición del tipo de cambio llegó para descomprimir también las dificultades que atraviesa la industria. Según la Unión Industrial Argentina (UIA), durante el mes de octubre la producción de ese sector de la economía presentó una contracción interanual del 1,8%. Y, de esta forma, en el acumulado del período enero-octubre de 2015, acumuló una caída del 0,7% respecto del mismo período del año 2014.

Los analistas advierten que el factor principal en la pérdida de competitividad es la inflación local y la decisión que tomó el Banco Central en este tiempo de mantener sin cambios la paridad. La suba de precios, según el mismo informe de Elypsis, se aceleró del 25,1% al 26% anual en los primeros días del cepo. “En la tercera semana de diciembre, los precios mostraron una suba del 0,9%. Y la inflación interanual quedó en un 26%, en comparación con el 25,1% de la semana pasada y del 24,1% de la anterior”, explicó la consultora.

El Gobierno se mostró esta semana algo preocupado por lograr un repunte del dólar oficial, para evitar una apreciación de la moneda local. En los primeros días sin cepo, el tipo de cambio se hundió hasta un mínimo de $ 12,70. Cuando llegó a ese nivel, el Banco Central salió a comprar divisas (según fuentes privadas) para evitar una baja mayor. Y este martes, finalmente, resolvió una baja en las tasas de interés: las Letras del plazo más corto, de sólo un mes, redujeron su rendimiento del 38% al 36% anual. Con todo, en el sistema financiero consideran que esta baja de tasas puede no ser permanente. Y que es probable que el Central pueda resolver volver a los niveles anteriores si precisa hacer una fuerte absorción de pesos en una futura licitación.

Fuente Ambito