Ya no hablan de 100 días. Ni se esfuerzan por decir frases políticamente correctas. Para los empresarios hay una agenda impostergable que exigirán desde el comienzo a quien le toque ocupar el sillón que dejará libre Cristina Kirchner. Las prioridades están tan marcadas como las urgencias por resolver.

Isela Costantini, presidenta de General Motors y número uno de la Asociación de Fábricas de Automotores, disparó: “El tema de las reservas se debe resolver desde el día uno”. La ejecutiva señaló que “se cayeron las exportaciones a Brasil y se necesitan más dólares para compensar la importación de autos de manera inmediata”. Su lectura se cuantifica en la crisis de Brasil, donde proyecta un mercado de dos millones de autos para el año próximo con una capacidad instalada de cinco millones. “Así no podrán sostener su estructura”, advierte.