“No hay muchos países con esos registros en los últimos años y Argentina es uno de ellos. No nos equivoquemos, la única razón por la que ese fue el caso es porque durante los últimos diez años el Banco Central fue parte del Tesoro, más que un banco central verdaderamente independiente”, explicó el ministro de Hacienda y Finanzas.

La última reforma a la Carta Orgánica fue aprobada por el Congreso Nacional en 2012, cuando el kirchnerismo tenía mayoría propia en ambas Cámaras. Fue una reforma que buscó regularizar el uso de las reservas monetarias para el pago de la deuda externa. Y también le permitió al Poder Ejecutivo usar al BCRA como principal fuente de financiamiento del déficit fiscal.

También le otorgó facultades al directorio del Central para regular la tasa de interés que los bancos les cobran a sus acreedores y les pagan a los ahorristas.

La actual Carta Orgánica mantiene como límite de financiamiento al Tesoro un monto que no puede superar el 12% de la base monetaria, más 10% de la recaudación del último año, pero se contempla como ‘facultad excepcional‘ por 18 meses otro 10%.

Uno de los atajos que encontraron las autoridades monetarias del kirchnerismo para financiar al Tesoro por encima de esos límites era computar como ganancia el efecto de la depreciación del peso frente al dólar. Como las reservas en dólares aumentaban (en pesos) a la par de la devaluación, esa ganancia artificial era girada a su único accionista, el Poder Ejecutivo, que no se veía en la obligación de devolverlas.

Fuente IEco