La tasa de inflación que el Banco Central desea ver al final de este año no está explicitada formalmente en el programa monetario 2016 que presentó ayer en sociedad su presidente, Federico Sturzenegger. A falta de un número concreto, o de una banda con piso y techo, lo que el Central busca es “que sea lo más cercana posible al 25%”. Es un objetivo desafiante: el propio Sturzenegger, señaló ayer en conferencia de prensa que hoy las expectativas de inflación están cerca del 34%.

Fue la mayor aproximación que pudo dar la autoridad monetaria sobre lo que esperan de la marcha de precios para este año.

La falta de un número preciso obedece a que el Central entiende que es muy difícil obtenerlo por los cambios bruscos que siguen al cambio de régimen monetario, el reacomodamiento aún en marcha de los precios relativos y a los coletazos por la situación heredada, con exceso de pesos en el mercado y el problema puntual de las operaciones de dólar futuro.

Dado ese escenario, Sturzenegger avisó que las primeras metas formales de inflación serán las que se tracen para 2017: un piso del 12% y un techo del 17%, aunque reconoció que hoy las expectativas privadas apuntan a casi el 20%.

Dichas metas se darán a conocer en setiembre, cuando el Ejecutivo presente ante el Congreso el proyecto de Presupuesto 2017.

Como todo el Gobierno, el Central también cree que el panorama cambiará, para mejor, a partir de la segunda mitad del año. Sturuzenegger exhibió un gráfico en el que las mismas expectativas de inflación “privadas” ven un descenso brusco de la variación mensual de precios, ubicándolo en 2,7% en mayo y en descenso hasta 1,5% en setiembre.

Aunque el escenario luce mejor en esa segunda mitad del año, el BCRA dice que no cuenta con información consistente que le permita, hoy, bajar la tasa de interés de referenecia, que es el 38% anual que paga por absorber pesos mediante Lebacs. “Falta la certeza de que la inflación esté bajando al ritmo que nos pemita bajar la tasa”.

–El ministro Alfonso Prat-Gay dijo este lunes que esperaba que la tasa baje más pronto que tarde – señaló este diario.

–Nosotros también – respondió un alto ejecutivo del Central, para luego asegurar que no tomaron esa declaración de Prat-Gay como una forma de presionar al BCRA.

Sturzenegger defendió el nivel actual de la tasa de referencia afirmando que las tasas “tiene que acompañar el proceso descendente que se advierte del índice de inflación” y, teniendo en cuenta que para setiembre la tasa mensual de inflación rondaría el 1,5% la tasa de las Lebac también va a bajar.

La intención de acercarse al 25% de inflación no toma en cuenta eventuales ajustes tarifarios que ocurran en lo que resta del año. “En tema tarifas no nos metemos, porque eso depende de otras áreas del Gobierno”, dijo Sturzenegger.

A pesar del creciente volumen de Lebacs (486 mil millones de pesos, el 80% colocados a 35 días de plazo), en el BCRA no consideran necesario proponer un canje voluntario de letras por un bono a un año o más de plazo. “El hecho de que el grueso esté colocado a 35 días nos permitirá refinanciarlo a tasas decrecientes cuando empiece a bajar la inflación, no estamos pensando de ningún modo en un bono”, aseguró Sturzenegger.

También defendió el nivel de la tasa de la Lebac cuando le preguntaron por el efecto negativo sobre la actividad productiva y la caída de la demanda de crédito”.

Sturzenegger afirmó que la prioridad del Banco Central es bajar la inflación, porque ese es el reaseguro de que se pueda pensar en la expansión del crédito y en el crecimiento sostenido de la economía. En ese sentido, concluyó “el nivel de la tasa de interés se determina buscando influir sobre la dinámica de la inflación y sobre las expectativas del público”

Fuente IEco