¿La cultura empresaria puede promover una conducta reñida con la ética? Este es un interrogante que está en el centro de la controversia por emisiones tóxicas en Volkswagen que llevó a su CEO a renunciar en septiembre.

Luego de conocerse la noticia de que el fabricante automotriz alemán instaló un software con el que buscaba engañar en las pruebas de emisiones, se cuestionó el carácter y el estilo de conducción del CEO, Martin Winterkorn. Si bien Winterkorn dijo no saber de esa tecnología, se lo ha clasificado como un perfeccionista duro y decidido a ocupar el lugar más alto entre los fabricantes globales de autos.

El actual CEO de la compañía, Matthias Müller, y Hans Deiter Pötsch, presidente del directorio supervisor de Volkswagen, ahora reconocieron públicamente que el encubrimiento de información comenzó en 2005, antes de lo informado originalmente. Nueve ejecutivos fueron suspendidos, a pesar de que la conducción de Volkswagen no era consciente de haber hecho nada malo y desde entonces se ha dicho que un pequeño grupo de ingenieros fue responsable por la violación.

Hubo un largo período de Ferdinand Piëch (nieto de Porsche), CEO entre 1993 y 2002, que precedió a Winterkorn. Piëch fue un líder duro que escribió una vez: “Mi necesidad de armonía es limitada”, y destacaba el hecho de que se le entregó el timón cuando la compañía se encontraba en “severas dificultades”. Ingeniero consumado, se decía que Piëch era capaz de señalar fallas no advertidas por los diseñadores y fue responsable de muchas innovaciones. De modo similar, Winterkorn se paseaba con un instrumento para medir la hendija entre la puerta y el chasis de los autos, y criticaba a los empleados públicamente.

Mientras Müller, el nuevo CEO de Volkswagen, trabaja para cambiar la cultura de la compañía, desplazando los complacientes en favor de gente que “sigue su instinto y no se guía sólo por las posibles consecuencias de un fracaso inminente”, informa el Times.

Pero el suyo es un negocio con fines de lucro y el dinero puede cambiar la temperatura ética de una cultura bastante rápido. Más de una docena de estudios han concluido que el solo pensar en dinero puede llevar a conductas deshonestas, y el término “mudez moral” se acuñó para definir el modo en que los conductores de una empresa pueden justificar una cierta decisión adoptada en base a la ética empresarial.

El problema de que los líderes usen tales argumentos para justificar las ganancias es que la conducta reñida con la ética puede ser una valla para obtener ganancias. Como revelaron estudios recientes de KRW International, una consultora de liderazgo, los CEO cuyo carácter fue calificado muy positivamente por sus empleados en promedio tuvieron ganancias sobre activos del 9,35% en un período de dos años, casi cinco veces lo que obtuvieron CEO con bajo puntaje y cuyo promedio de ganancias sobre activos fue de sólo 1,93 por ciento.

Si Müller puede cumplir su compromiso de cambiar la cultura de la compañía para que los trabajadores no tengan miedo de actuar de modo ético, el fabricante automotriz podría encontrarse nuevamente en la cima.

Traducción Gabriel Zadunaisky

Fuente La Nacion