Situación actual Durante el 2006 hubo dos factores que impulsaron el alza de precios. Frente a la suba de los commodities, todos los países de la región optaron por apreciar sus monedas. En Argentina, por una decisión política, el Banco Central implementó una política de esterilización monetaria y de evitar que el tipo de cambio se aprecie nominalmente. Según Eric Ritondale, economista Jefe de Econviews, de esta forma, se cerró la puerta para que la apreciación real sea nominal. Estos factores finalmente produjeron la misma apreciación real que se quería evitar, pero por la vía de la inflación. Si se compara la apreciación del peso argentino y del real brasileño, desde 2003 al 2011, es la misma en términos concretos, con la diferencia de que en Argentina se llegó con inflación alta y en Brasil no. Luego, producto de una política fuertemente expansiva, entre 2008 y 2015 el gasto fiscal aumentó 35% anual promedio, la base monetaria 32%, los ingresos 30%, y las tasas de interés daban negativas para fomentar el consumo y evitar el ahorro.

Gastón Rossi, economista Director de la Consultora LCG,sostiene que las dos medidas antiinflacionarias fueron el atraso cambiario y el congelamiento tarifario, que terminaron finalmente explotando. La primera con un drenaje insostenible de reservas y la segunda generó un esquema de subsidios en gas, electricidad y transporte altísimos. Endeudamiento En opinión de Rubén Ramallo, economista, para frenar el déficit, hay solo dos opciones, o emitís y generás más inflación o te endeudás, y frente a un déficit de 7 puntos, ambas opciones son explosivas. El único camino es bajar el déficit. Aunque políticamente parezcan de shock, el Gobierno sólo tomó medidas graduales, y por este camino veo difícil que se pueda bajar.

Para Gastón Rossi no hay ningún problema en sustituir emisión por deuda. El problema es reestructurar de forma correcta el déficit. Actualmente hay déficit en infraestructura, telecomunicaciones, caminos, transporte de carga; todos elementos que inciden sobre la competitividad de una economía. El problema no es estar endeudado para cubrir el déficit sino

Para Gastón Rossi no hay ningún problema en sustituir emisión por deuda. El problema es reestructurar de forma correcta el déficit. Actualmente hay déficit en infraestructura, telecomunicaciones, caminos, transporte de carga; todos elementos que inciden sobre la competitividad de una economía. El problema no es estar endeudado para cubrir el déficit sino que el déficit vaya gradualmente cambiando su estructura. Importaciones La apertura a las importaciones podría regular la distorsión de los precios relativos, pero sólo con una apertura sensata, con un tipo de cambio razonable, poniendo el foco proteccionista en algunos sectores sensibles. La clave es un análisis sector por sector, y ver cada caso en particular. Tomar medidas generales puede traer problemas. Muchos sectores industriales no están en condiciones de competir con otros países sin cierta protección. Eric Ritondale explica que la apertura a las importaciones se verá en el segundo cuatrimestre sólo con la entrada de capitales, si se termina de arreglar con los holdouts. En términos reales, un dólar a 15 históricamente en la Argentina sigue siendo bajo y puede ser atractivo para los importadores.

Por otro lado, Rubén Ramallo opina que con un dólar a 15/16, abrir las importaciones para frenar precios, fracasa. Propuestas En opinión de Eric Ritondale, usar el endeudamiento para palear el déficit fiscal es tan malo como emitir. La clave es bajar el déficit, lentamente, desde la posibilidad de lo político, y usar emisión monetaria -menos que en la época kirchnerista- y financiar parte del déficit con bonos en el mercado local con bonos en pesos. La experiencia de Chile en la dé- cada del 80 puede ser similar a nuestra situación actual. Luego de 8 años de alta inflación, en el orden del 30%, hicieron un abordaje integral del problema, sin generar crisis y con la economía en crecimiento, pudo converger hacia la década del 90 en una inflación de un dígito, sin recetas de shock.

Según Gastón Rossi, las políticas de shock, de generar recesión violenta o anclaje cambiario, siempre terminaron mal. A corto plazo parece el problema contenido, pero el atraso cambiario se vuelve insostenible para la competitividad, y termina como empieza, violentamente. Frente a la mala experiencia de políticas de shock que contraen la economía, como pasó hace poco en Grecia, habrá que apostar a una economía de crecimiento moderado pero sostenido, y lo importante es ser claros en un plan desinflacionario gradual a mediano plazo, que rompa la inercia inflacionaria que se viene arrastrando, con el objetivo inmediato, no de una baja abrupta, sino de una tendencia a la baja.

Fuente Cultura Invest