Una vez más, Coca-Cola Co. ha modificado una parte básica de su modelo de negocios: el control de las operaciones de manufactura y distribución sin tener que ser propietaria. Podría ser su última oportunidad para dar con la fórmula adecuada.

Esta importante desinversión no era lo que Coca-Cola tenía en mente cuando adquirió hace seis años su mayor embotelladora por US$12.300 millones.

Las embotelladoras socias de la compañía, sin embargo, no querían los camiones sin las plantas. Coca-Cola acordó en septiembre vender algunas fábricas en EE.UU. El mes pasado, informó que vendería todas.

Desprenderse de operaciones con muchos activos tendrá un impacto importante. Coca-Cola estima que sus ingresos descenderán de US$44.300 millones en 2015 a US$28.500 millones este año debido a las ventas anunciadas el mes pasado. El margen operativo pasará de 23% a 34% y el personal se reducirá de 123.000 a 39.000 empleados conforme plantas, centros de almacenamiento y camiones que son intensivos en capital salen del estado financiero.

De todos modos, Standard & Poor’s Ratings Services redujo a fines de febrero en un peldaño la calificación de crédito de Coca- Cola para dejarla en AA-, aún en grado de inversión. La calificadora de riesgo indicó que si bien la venta de activos debería reducir la deuda, no era suficiente para mantener la nota de AA.

Coca-Cola es dueña de Bottling Investments Group, su embotelladora para los mercados de Uruguay y Guatemala, y posee participaciones minoritarias en Coca-Cola FEMSA, Arca Continental SAB de CV, Embotelladora Andina SA y Solar BR. Coca-Cola FEMSA, filial de Fomento Económico Mexicano SAB de CV, y Arca Continental distribuyen la mayoría de las bebidas de Coca-Cola en América Latina. Coca-Cola no contempla cambios en la región, dijo un vocero.

Fuente La Nacion