“Todos vamos mutando”, dice Jorge Brito, acerca de la desconfianza que antes le tenía al hoy presidente, de quien dice: “No es el mismo de 2007”. Ayer, al cierre de esta edición, en su estancia Mamá Ganso de Punta del Este, el mayor banquero argentino, Jorge Brito (63 años), recibía como cada enero a unos cincuenta empresarios de diversos rubros. Con una novedad: algunos habitués llegaban convertidos en funcionarios del flamante gobierno de Cambiemos, como Luis Ribaya, ex Galicia hoy en el Banco Nación. Al mediodía, con cerca de 29 grados en la costa uruguaya y un sol que rajaba la tierra, el también presidente de la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino (Adeba), recibió a PERFIL en su chacra de 25 hectáreas con pileta, lago artificial, animales silvestres, canchas de fútbol y tenis, helipuerto y casas para tres de sus seis hijos. En esta entrevista exclusiva, abrió una nueva etapa en su largo historial político después de apoyar la gestión de Néstor Kirchner y terminar enfrentado a la de Cristina, y tras acompañar en la campaña a Sergio Massa, ahora apoya el 100% de las medidas de la actual administración de Mauricio Macri.

—¿Cómo evaluó el levantamiento del cepo?
—Le salió bien. Creo que las medidas que están tomando van en el rumbo correcto. Falta un montón.

—Usted había dicho que si se abría el cepo de un día para el otro el dólar podía irse a $ 20. ¿Por qué cree que el dólar no se disparó?
—Porque el precio correcto es ése. Si mirás las encuestas, la imagen de Macri le da un 75% positivo. El Gobierno generó expectativa positiva, que es muy importante. La economía se guía por expectativas. Generaron un marco de confianza y la gente en términos generales está creyendo en su plan. Pero tienen una situación compleja por el déficit fiscal, y si bien no soy monetarista, una emisión desmedida te genera inflación.

—¿Cree que el tipo de cambio en el año seguirá la inflación?
—También puede estar por debajo. Vas a tener presiones. Pensá que en la Argentina hace muchos años que no tenés inversiones. Y posiblemente me hagas una nota en el último trimestre y, posiblemente, repito, el problema sea al revés, que volvemos a tener un problema de atraso de tipo de cambio pero no por el control sino como le pasó a Brasil cuando el real tuvo bajas permanentes. Todos se preocupan por si el dólar va a costar más que la inflación. Yo me preocuparía si vale menos que la inflación, porque tenemos que recuperar todos los mercados que perdió la Argentina.

—¿Por qué pareció haber menos demanda de dólares para atesoramiento?
—Hay compra de dólar para atesoramiento, pero claramente no hay compras grandes, hay compras chicas. En la medida en que se siga generando confianza va a ir bajando.

—¿Usted está comprando dólares como inversión?
—No. Los portafolios en la Argentina están muy dolarizados. A medida que haya confianza en la Argentina se van a distraer los portafolios en otros tipos de inversiones en diversos sectores.

—¿Quiere decir que usted está más cerca de vender un millón de dólares para invertir el dinero en otra cosa, que de comprarlo como inversión?
—Exactamente.

Fascinación CEO. Cada aspecto del gobierno de Mauricio Macri entusiasma a Brito. Por ejemplo, la presencia de ex gerentes de bancos como Alfonso Prat-Gay en el Ministerio de Hacienda, el ex JP Morgan Luis Caputo en la Secretaría de Finanzas o el ex Banco Galicia en el directorio del Nación. “Me parece buenísimo que haya gente comprometida con la Argentina que deje su actividad privada para dedicarse al sector público. En la Argentina vos tenías últimamente en Economía, Banco Central, mucha gente que nosotros íbamos a buscar para sumar a los bancos. Pero toda esa gente fue reemplazada por políticos. Hoy hay que formar gente, y mientras tanto los empresarios van al sector público”, describe Brito, que arrancó a trabajar a los 17 años y su primer negocio financiero lo hizo con US$ 5 mil. A los dos años había juntado su primer millón. A los 34 les compraría la firma Macroa los economistas José María Dagnino Pastore, Alieto Guadagni y Mario Brodherson. Macro tuvo fuertes ganancias en cada una de las crisis, y tras el Tequila dejó de ser banca de inversión para volcarse al negocio minorista desde el interior del país. En el primer kirchnerismo el negocio se disparó y hoy es la entidad financiera de capitales locales más grande del país.

—¿Qué le disgusta de la gestión de Macri?
—Uno siempre puede tener puntos de vista diferentes… pero en cosas no relevantes. Por ahora estamos con la brocha gorda y estamos de acuerdo en todo. Me parece muy bien que vaya a Davos, donde no le va a generar nada, pero la Argentina se había caído del mundo. Es muy importante cómo nos mira el mundo para invertir, y nos veían tal vez peor de lo que estábamos. Tenían la sensación de que la Argentina era un auto a toda velocidad yendo a Venezuela, y ahora cambió de rumbo.

—¿Macri va a ser el niño mimado de los mercados?
—No me animaría a tanto, pero ha logrado que el mundo vuelva a mirar a la Argentina, y no es menor.

—En la campaña apoyó a Massa, ¿le parece bien que vaya con Macri a Davos?
—Sí, porque no puede ser que los políticos se estén peleando toda la vida. Si yo lo primero que hago es meterte palos en la rueda, es imposible. Tengo gran expectativa de la Argentina porque va a tener otra clase dirigente.

—Ud. fue muy crítico del ex ministro Axel Kicillof. Imagino que prefiere a Prat-Gay.
—Sin dudas. En una entrevista a El País dije en noviembre que Kicillof no sabía nada. Después me llamó a tomar un café, y le dije “no sabés nada”. Cuando era viceministro nos juntamos seis veces y seguía creyendo que el dólar lo manejan tres tipos. No sabía nada, porque niega la realidad.

—En 2007, en una entrevista con Jorge Fontevecchia le preguntaron si votaría a Macri en caso de votar en Buenos Aires, usted dijo “no”. ¿Tenía diferencias con él que hoy elige dejar de lado?
—Todos vamos mutando. El Macri de 2007 no es el Macri de 2015. Hoy, en el presupuesto que ha hecho de bajar dos puntos el déficit, ha hecho una política gradual y no está yendo a una política de shock, que es lo que me generaba temor de lo que se escuchaba en la campaña. Esto no es por no atacarlo. Yo no voté a Néstor Kirchner. El me apuntó. Me senté frente a él y le dije “yo necesito que a usted le vaya bien”. Y con Macri pienso lo mismo. No creo en la autosalvación. Como votante de Massa estoy orgulloso de que él lo acompañe a Davos y haga todo lo posible para que tenga una buena gestión. No lo hago con Macri, lo hice toda mi vida.

“Sólo tengo en dólares el 1% de mis activos”

El kirchnerismo fue todo para Jorge Brito. Fue casi el “banquero oficial” de Néstor Kirchner. Luego fue el “conspirador número uno” en la mira del ex secretario de Comercio Guillermo Moreno y del ex ministro de Economía Axel Kicillof. A Cristina, (“la señora”), la ubica como “la vieja política”, aunque que vuelva “depende de Macri”.

—Ud. estuvo cerca de Néstor Kirchner y su empresa se multiplicó en su mandato. Luego fue enemigo público de Cristina. ¿Se arrepiente de algo?
—No sólo no me arrepiento, sino que explico. Tuviste entre 2003 y 2007 un presidente como Néstor Kirchner con tipo de cambio competitivo, superávit comercial y fiscal e inflación de un dígito. Ese trípode yo no lo perdí. Lo perdió la señora. Traté de hablar con ella y por eso Moreno me estigmatizó. En 2012 le dije que era la oportunidad para hacer los arreglos que necesitaba el modelo. Ella había ganado con el 54% de los votos. Pero profundizó los errores, guiada por la persona que más daño le hizo a la economía argentina: Moreno.

—En ese momento fue que el Gobierno divulgó que usted había comprado legalmente US$ 15 millones en 2011. Lo acusaban de conspirar para una devaluación.
—Esta es la parte de no conocer la economía y ni si quiera tomarse el trabajo de mirar mi declaración jurada. Cuando uno compra una compañía en el exterior la tiene que comprar en dólares. Yo te puedo mostrar mi declaración jurada y en comparación con mis activos tengo el 1% en dólares.

—¿Se puede armar una corrida contra el peso?
—Cuando vos tenés la macroeconomía bien, es imposible.

—¿Y si no?
—¡Pero andá a las corridas! Esto se lo dije en la reunión del FMI al ministro José Luis Machinea, en 1988. Si tenés una tablita, pero en mayo hay las elecciones y todos creen que Carlos Menem es el fin del mundo, todos van a querer pasarse de pesos a dólares.

—En la causa Ciccone, la Justicia siempre insta a investigar si Ud. participó en la compra de la imprenta que quiso apropiarse Boudou. ¿Qué responde?
—Eso hace a la política. Acá hay peritajes hechos y no hay nada más claro que un peritaje que demuestra que yo como presidente del banco no sé qué hacen los cuatro millones de clientes. Cuando querés generar fantasmas, los generás. Ahora, los peritajes están hechos. No incumplí en nada, se informó a quien había que informar.

—¿Cree que vuelve Cristina?
—Va a depender mucho de Macri. Cristina va a volver en febrero a tratar de destruir todo lo que se está haciendo. Y como han jugado a todo o nada, van a seguir jugando así. Cuanto mejor le vaya a Macri, a ella le va a ser más difícil volver.

Un respaldo fuerte a las ‘metas’ de Prat-Gay

El mayor tabú para Jorge Brito sobre la salida del cepo al dólar era el traspaso a precios de la devaluación. “La gente aumentaba los precios porque tenía temor, porque era entendible”, dice, pero enfatiza: “Estoy convencido de que esas remarcaciones van a ir cediendo”. “La carne, de a poquito, está bajando y esto es lo importante, aunque una vez que el comercio tiene un precio cuesta más que baje. Baja el kilo en Liniers, pero no se traslada a la carnicería”, dice Brito que deja hablar un poco al productor agroganadero que cada vez convive más con el banquero. Su compañía Inversora Juramento, en Salta, podría empezar este año a cotizar en Nueva York, donde hace diez años que cotiza Macro.

—¿Le parecen sensatas las metas de inflación?
—Totalmente. No se planteó una cosa híper baja que no se pueda cumplir. Son metas muy cumplibles. Tranquilamente plantean que van a estar entre 20 y 25%, yo creo que va a estar más cerca del 20%.

—¿Y con ese número se va a sentar con La Bancaria?
—Todos tenemos que utilizar nuestra cabeza y tratar de que nadie salga perjudicado ni beneficiado de esto.

—Pero en ese 20% no están los aumentos post devaluación, es la inflación proyectada. ¿Los empleados deben absorber esos aumentos?
—Si ves los aumentos salariales del año pasado, fueron importantes. ¿El año pasado te perjudicaste? No. Entonces, hablemos de este año.

—¿Se vienen paritarias duras?
—Va a ser una negociación peleada y dura, pero La Bancaria es un gremio de gente bienintencionada, que va a pelear lo que cree que corresponde y va a entender las razones, para llegar a un acuerdo.

Fuente Perfil