El candidato ultraderechista venció en el balotaje a su rival del Partido de los Trabajadores. Ahora Argentina espera los efectos de esta decisión

El candidato ultraderechista Jair Bolsonaro, líder del Partido Social Liberal (PSL), derrotó con casi el 55,2% de los votos al representante del Partido de los Trabajadores (PT), el progresista Fernando Haddad, quien obtuvo el 44,8%.

Durante los últimos días, la distancia entre los candidatos a la Presidencia había disminuido de 18 a 12 puntos en apenas una semana, según el instituto Datafolha. A tres días del balotaje, el diputado ultraderechista tenía el 56% de los votos válidos, frente al 44% del exalcalde de São Paulo.Sin embargo, esta reducción de la diferencia no terminaron siendo suficientes para el representante del partido de Lula Da Silva.

Ya el 7 de octubre había estado a punto de obtener la victoria en la primera vuelta con 46% de los votos, y su fuerza política, el hasta entonces minúsculo Partido Social Liberal (PSL) se convirtió en la segunda mayor representación en la Cámara de Diputados.

En los últimos días de la campaña, Bolsonaro no abandonó su estilo provocador y hace tan solo una semana dio su “pésame” a la “prensa vendida”, agradeció a sus seguidores porque “están salvando nuestra patria” y dijo que el encarcelado expresidente Luiz Inácio Lula da Silva “va a pudrirse en prisión”.

En contraste con sus diatribas, también abrió la puerta a retroceder en propuestas polémicas como la de retirarse del Acuerdo de París sobre el clima.

A menudo apodado “el Donald Trump brasileño”, este defensor de la familia tradicional, de Dios y del porte de armas impulsó su campaña por redes sociales, con un discurso antisistema en un país en profunda crisis política, económica y de seguridad.

Nostálgico declarado del régimen militar (1964-1985), llegó a afirmar hace dos años que “el error de la dictadura fue torturar y no matar”.

Eldilemaargentino

Los empresarios argentinos siguieron muy de cerca estas elecciones presidenciales del país vecino. Lo que más les interesa a los hombres de negocios es la economía de su principal socio comercial.Apuestan a que una pronta recuperación de Brasil traccione las exportaciones locales y saque a la industria nacional de la recesión.

Para lograrlo, sostienen que el mejor camino es el programa ortodoxo del “capitán” -como lo apodan en Brasil- que propone un paquete de reformas pro mercado, con privatizaciones incluidas.

Pero a la vez guardan cautela frente a la promesa de apertura del Mercosur y el carácter “imprevisible” de su preferido que aún no definió a todo su eventual gabinete.

La “brasildependencia” sigue siendo un factor clave. El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, recordó días atrás que por cada punto que crece la economía vecina, Argentina crece un cuarto de punto.

Luego de que Macri recibiera el llamado de Bolsonaro, Sica fue el primer funcionario en blanquear que en caso de la victoria del militar retirado “la economía empezará a recuperarse mucho más rápidamente”.

Así, con un Brasil creciendo al 2 o 3%, Argentina podría repuntar 0,6%, en lugar de caer 0,5% como prevé el Presupuesto 2019. Pero el FMI enterró esas expectativas al proyectar este viernes una caída del 2% en el memorandum que contempla un préstamo de u$s56.000 millones a Macri.

Por otra parte, la expectativa de crecimiento en Brasil de este año bajó del 3% al 1,3% debido a la incertidumbre política y las dificultades para recuperarse de la recesión iniciada en 2015. Los empresarios brasileños reconocen que el agresivo recorte del gasto público y la reforma laboral llevada adelante por Michel Temer no dio los resultados esperados.

La mayor incógnita para los empresarios argentinos es qué hará Brasil con el Mercosur. El actual acuerdo de integración con Argentina con vigencia hasta 2020 permite comerciar autos y piezas con arancel 0%.

Ese régimen, sin embargo, podría verse afectado por el plan de Bolsonaro que propone la reducción de alícuotas de importación y de las barreras paraarancelarias, en paralelo con la firma de nuevos tratados bilaterales.

Macri también busca avanzar en “aggionar” el Mercosur mediante un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, pero siguen habiendo diferencias. La “ventana de oportunidad” será la cumbre del G20 prevista para el 30 de noviembre.

Fuente | IProfesional