Brasil busca remediar el “crimen ambiental” que significó la inundación de cientos de miles de hectáreas de la selva amazónica a causa de una represa hidroeléctrica y convertir a la misma en un proyecto sustentable con paneles flotantes que producen energía solar.

La construcción de la represa Balbina, proyectada durante el régimen militar (1964-1985) provocó una creación de un largo artificial de más de 2.000 kilómetros cuadrados y es considerada “uno de los mayores crímenes ambientales que la ingeniería cometió en Brasil”. Así lo expresó el ministro de Minas y Energía de ese país, Eduardo Braga, quien agregó durante la inauguración de los primeros paneles flotantes que generarán energía aprovechando la abundante luz solar en este punto de la selva, próximo a la línea del Ecuador: “¿Cómo mitigar el costo de este crimen? Mejorando la relación costo-beneficio de esta usina”

La instalación de paneles solares flotantes en almacenamientos comunes de agua ya existen en el mundo, pero esta es la primera vez que se instalan en el embalse de una represa hidroeléctrica.

Proyecto piloto

El gobierno brasileño comenzó un proyecto piloto de una plataforma que se completará en 2017 cuando se hayan instalado 50.000 metros cuadrados de paneles: una superficie equivalente a cinco canchas de fútbol con 5 megavatios de potencia capaces de abastecer la energía de unos 9000 hogares.

Luego el proyecto podría ampliarse a una potencia de 300 megavatios permitiendo el abastecimiento de 540.000 residencias.

Sistema solar + hidroeléctrica

La represa de Balbina, inaugurada en 1989 tiene una potencia de 250 megavatios pero actualmente genera solo un quinto de ese potencial.

Ahora la creación de un este sistema híbrido que combina la energía solar con la hidroeléctrica permitirá aprovechar la infraestructura de transmisión ya disponible que está inutilizada, así como también la superficie para instalar los propios paneles, sin necesidad de expropiar tierras.

Orestes Goncalvez, presidente de Sunlution, empresa local que se asoció a la francesa Ciel et Terre para instalar allí los paneles expresó “Vamos a transformar las usinas hidroeléctricas, que tienen limitaciones en función del clima, en usinas ilimitadas, porque van a tener energía solar también”.

Esta iniciativa pionera incluye un proyecto de investigación para conocer la eficiencia este modelo híbrido de generación en dos contextos muy distintos: la húmeda selva amazónica y el clima semiárido de la sierra del estado de Bahía (noreste) donde está siendo montado un segundo prototipo.

Si bien no arriesgan un cálculo del impacto que tendría en la reducción de la cuenta de luz para la población, el abaratamiento de la energía a largo plazo es uno de los objetivos del proyecto, que mediante licitaciones se reproducirá en otras represas de Brasil, responsables por más del 60% de la matriz eléctrica del país.