El Gobierno tuvo que pagar ahora una tasa superior a la de marzo, cuando consiguió u$s 1.400 millones por el Bonar 2024. En ese momento, por un título a casi diez años de plazo el rendimiento se fijó en el 8,95% anual en dólares, mientras que ahora por un bono a sólo cinco años fue del 9,2%. Las causas hay que buscarlas en la proximidad de las elecciones presidenciales, con la volatilidad que implica un cambio de Gobierno, pero también en el deterioro que sufrió la deuda de los países emergentes y en particular de Brasil.

“Un bono de Petrobras a 2024 está rindiendo más del 10%, lo mismo que el Bonar 2024 o un título de YPF al mismo plazo. Con tasas similares no hay mucho para pensar”, explicaba ayer el tesorero de un banco extranjero. Hace pocas semanas Standard and Poor´s le sacó a la deuda brasileña el “investment grade” y arrastró a los bonos corporativos. Sin embargo, otras calificadoras como Moody´s se lo mantuvieron. El cimbronazo se sintió inmediatamente y hubo fuertes caídas en los precios de los bonos.

La deuda de Petrobras es la que tiene más liquidez y la que observan con atención los inversores. Los títulos están muy castigados por la abultada deuda emitida por la compañía: u$s 110.000 millones, más del doble que la de Brasil. Sin embargo, pocos piensan que el Gobierno podría dejarla caer: “Brasil tiene más de u$s 350.000 millones en reservas. Es un respaldo muy grande para pensar que podría suceder algo grave”, explican.

Incluso los bonos de Brasil a 2024 sufrieron fuertes caídas. Hace apenas diez días cotizaban al 6,5%, pero en las últimas jornadas comenzó una recuperación junto a la mejora en la percepción sobre mercados emergentes y ahora esos mismos bonos rinden el 5,7%. La suba del petróleo resultó clave para esta mejoría.

La comparación de la deuda brasileña complica a los bonos argentinos. La tasa del 9,2% del Bonar 2020 es más del doble que la del bono brasileño al mismo plazo, pero similar a lo que hoy paga la deuda de Petrobras.

En este escenario, resultará difícil para el futuro Gobierno conseguir una mejora sustancial de los rendimientos, en la medida que los bonos brasileños continúen con tasas tan altas. Será clave, por lo tanto, que los mercados se tranquilicen para buscar financiamiento a rendimientos más razonables de los actuales.

Incluso ayer se evaluaba que la tasa del Bonar 2020 podría haberse ubicado más bien en niveles del 9,5%, con lo que algunos de los que entraron en la colocación de ayer habrían aceptado un precio algo superior, y por ende menor rendimiento, que el que surge del valor de mercado. Habrá más claridad sobre esto hoy, cuando el título comience a cotizar.

El deterioro que sufrieron los mercados emergentes impactó mucho más en las monedas, con devaluaciones fuertes alrededor del mundo, que en los precios de la deuda. Sucede que en los últimos años la mayoría de los países acumuló una gran cantidad de dólares en forma de reservas, por lo cual estas reversiones del ciclo en los precios de las materias primas no tienen tanto impacto en el costo del financiamiento.

Uno de los principales pasos que deberá dar el nuevo Gobierno para acceder a tasas más atractivas es solucionar el tema de los holdouts, ya que de esta forma se levantarían las trabas para buscar financiamiento en el exterior. Y llegar a una base mayor de inversores podría ayudar para bajar los rendimientos de los actuales bonos y de las futuras emisiones.

Fuente: Ambito / Pablo Wende