La fuerte suba de tasas que definió el Central en su última licitación de Lebac, volviendo casi a los niveles de diciembre cuando recién se había levantado el cepo cambiario, abrió una interesante ventana de negocio financiera con rentabilidad asegurada. Sucede que las tasas que ofrecen las letras del BCRA versus el rendimiento de los futuros del dólar permiten asegurar una ganancia en moneda dura por valores nada despreciables. Se supone que este arbitraje irá desapareciendo con el paso de los días, pero mientras tanto favorece al Gobierno, ya que reduce la presión sobre el tipo de cambio al haber menos incentivo a comprar divisas.

Tras los últimos incrementos definidos por el Central, las Lebac quedaron con tasas fuertemente positivas en términos reales, es decir que le ganan a la inflación. Mientras que el aumento interanual de precios supera levemente el 30% (de acuerdo con los últimos datos divulgados por el Estudio Bein), la tasa de Lebac a 30 días se fijó en 37% anual, a 98 días es de 33% y a 147 días es de 31,15%.

La apuesta por parte de la entidad que preside Federico Sturzenegger es incentivar la compra de estos activos en pesos para reducir la demanda de dólares, bajando así la presión sobre el tipo de cambio. La apuesta dio sus resultados ayer, ya que el BCRA no tuvo que intervenir y el dólar mayorista terminó cayendo por debajo de $ 15,70.

Pero si bien la opción luce muy atractiva, teniendo en cuenta que el dólar tocó su máximo histórico hace sólo dos días, existe un peligro: la tasa en pesos que ofrece el Central podría resultar insuficiente si el tipo de cambio llegara a subir significativamente mientras dure el plazo de la colocación. El inversor argentino está mucho más pendiente del comportamiento del tipo de cambio que de la ganancia que puede obtener de una inversión en pesos, aun cuando le gane a la inflación.

Por eso, la variante disponible hoy es asegurarse la ganancia en moneda dura. Sucede que en simultáneo con la compra de Lebac, existe la posibilidad de “cerrar” tipo de cambio a partir de la compra de dólar futuro, tanto a través del MAE como del Rofex.

Luego de los últimos movimientos del Central, la tasa del Central quedó desarbitrada con la de futuros. Un ejemplo concreto: mientras que una Lebac a 98 días paga 33% anual, el futuro de Rofex al 31 de mayo se ubica en $ 16,48, lo que representa una tasa implícita de 22,3%. Esa diferencia superior a 10 puntos porcentuales es la ganancia en dólares que se asegura el inversor en caso de efectuar simultáneamente ambas operaciones: la compra de las Lebac y la suscripción de futuros. Para junio 2016 sucede algo similar. La tasa de Rofex es el 23,6% mientras que el rendimiento de Lebac a 119 días llega al 31,5%, por lo que la “brecha” entre ambas opciones sigue siendo significativa.

Para los que están dispuestos a correr riesgos y ven un escenario de un dólar planchándose en los próximos meses, la opción es obviamente suscribir Lebac a tasas elevadas pero sin cobertura cambiaria, que finalmente terminará llevándose parte del rendimiento.

Se supone que con el correr de los días las tasas implícitas del Rofex se irán alineando con las del BCRA, por lo que desaparecerá esta verdadera “bicicleta financiera”.

El volumen de contratos de Rofex se mantiene en niveles elevados. Ayer hubo suscripciones por 800 millones de dólares y hubo días en que se superaron los 1.000 millones de dólares, sin intervención del BCRA. Esto deja en claro que la cobertura de tipo de cambio sigue siendo un instrumento muy utilizado por el mercado (especialmente aquellos involucrados en comercio exterior), pero también de parte de quienes quieren cubrirse ante una eventual suba mayor del dólar.

Del otro lado, muchos inversores están desarmando posiciones luego de las millonarias ganancias ya obtenidas por el salto del tipo de cambio que se produjo a partir de la apertura del cepo cambiario. Quienes toman esta decisión prefieren asegurarse la rentabilidad obtenida hasta ahora, sin poner en riesgo parte de las ganancias acumuladas hasta ahora.

Fuente Ambito