Hace unos días, Acindar se convirtió en el mejor ejemplo de la crisis. La fabricante de acero anunció que paralizará su producción por diez días en su planta de Villa Constitución por la falta de demanda, sobre todo, del sector automotor local. El año pasado, las terminales -que aún mantienen suspensiones de trabajadores- sufrieron por la falta de dólares, las trabas a las importaciones y la crisis brasileña.

Los números cuantifican el freno. De acuerdo con el centro de estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), la industria cayó 0,8% durante 2015. En FIEL, en tanto, creen que la caída fue menor, de 0,1%, pero el diagnóstico es similar: estancamiento. Economistas de la UIA y del sector privado creen además que los datos negativos se profundizarán en el primer semestre del año tras la devaluación, la mayor inflación, el aumento de las tarifas y la caída del consumo. En sintonía, pese a una menor caída, la industria automotriz sufrirá el efecto Brasil.

“Estimo que la industria caerá cerca de 1% en el primer semestre”, explicó Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL, que calculó que en enero el descenso del sector fue de 0,5 por ciento. Para Bour, la tendencia declinante tiene que ver con la necesidad de “digerir” bienes durables comprados anticipadamente en 2015. No obstante, esgrimió que el campo traccionará su crecimiento hacia sectores de insumos e industrias procesadoras.

El año pasado tuvo sólo tres meses de crecimiento (junio, julio y agosto) luego de un período de 15 meses consecutivos de caídas. Incluso, al comparar el nivel de actividad industrial de 2015 con el de 2013, el retroceso fue de 3,6% y se encontró 4,4 puntos porcentuales por debajo del máximo de 2011.

El documento de la entidad fabril explicó que el principal sector que empujó el retroceso industrial en 2015 fue el automotor. En ese rubro la producción se hundió 12%, producto de una “fuerte contracción” de sus ventas externas (-31,1%). “La contracción en el comercio está en gran medida explicada por Brasil, donde las ventas de vehículos importados en total cayeron 32,8%. Además fue destino del 76,3% de las exportaciones del sector en 2015”, describió el centro de estudios.

La producción de acero en el sector de metales básicos presentó una caída del 8,4% en el año. Las causas, según la UIA, son el resultado de una “multiplicidad de factores”: la presencia de China como oferente mundial, la recesión brasileña y el precio históricamente bajo del petróleo, que impacta negativamente en el sector de exploración.

Por otro lado, dentro de los sectores que mostraron crecimiento en 2015 se destacó el de minerales no metálicos, que registró una expansión del 7,6% en el año. “Este aumento se vinculó con el incremento en la producción de insumos y materiales para la construcción (+8,1%), y los despachos de cemento Portland (+6,6%)”, indicó el documento, y agregó: “Particularmente, en lo que refiere a estos últimos, en 2015 marcaron un nuevo máximo histórico, lo que superó las 12 millones de toneladas”.

“Las perspectivas para 2016 se enmarcan en un sustancial reacomodamiento de las variables macroeconómicas que implicará importantes desafíos a lo largo del año”, indicó la UIA. “El frente externo también prefigura complicaciones. En efecto, el contexto internacional muestra que el comercio mundial se estanca en torno al 0% y llega a su menor nivel de variación desde la crisis internacional de 2009. La situación económica de Brasil continuará complicada”, concluyó la entidad fabril.

Fuente La Nacion