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Existe una cierta incógnita entre los inversores e incluso operadores de bancos locales e internacionales sobre la fortaleza que ha venido mostrando el bono a tasa fija a 2026 (BOTE26) lanzado por el gobierno, en detrimento de sus pares lanzados en la misma fecha con vencimiento a 2023 (BOTE23) y el que vence en 2021(BOTE 21).

En un país con importante historia inflacionaria, mantener un bono a tasa fija en pesos con vencimiento a 2026 sin dudas que conlleva un importante riesgo y por ello es que, para los inversores locales que bien conocen la historia economía argentina, les quita atractivo posicionarse en tal bono y buscan otros instrumentos con mayor retorno y en una moneda segura.

Actualmente el BOTE26 acumula a una suba de 8,6% desde los mínimos de mayo y muestra un rendimiento de 13,25% a 2026. En cambio, el Bote 23 y Bote 21 no han generado tal recuperación, colocándose apenas un 2% desde los mínimos de mayo pasado y rinden 15,2% y 16,7% respectivamente.

Ahora bien, ¿por qué se muestra tan firme el bono a 2026 a tasa fija en un país con un historial inflacionario tan malo como el nuestro? La respuesta a la que se puede llegar es que hoy en dia hay una firme convicción de que el BCRA va a ganar su batalla en el largo plazo contra la inflación. Estos bonos son comprados por inversores internacionales y justamente, desde el exterior confían en que el Central ganará la pulseada.

Jose Pablo Dapena, Director del Departamento de Finanzas de UCEMA hace la siguiente observación: “La inflación anualizada es del 23% anualizada que es la mas baja desde 2012 aproximadamente. El año que viene, de acuerdo al REM, estaremos en el 18% y en 2019 al 10%. En el BOTE26 estas comprando 7 años de ganancia versus 3 años de perdida por inflación mayor que el rendimiento. Inflación 2019 será el 10% y con lo cual entre 2020 a 2026 sera pura ganancia ya que la tasa va a estar por encima de la inflación”.

Dapena resalta que cuando llegue el momento en el cual la inflación este en niveles de 10% para 2019, tal como lo espera el REM, la ganancia de capital por una baja de la inflación va a ser muy significativa en ese bonos.

Vale la pena resaltar que no es un bono que tenga elevados niveles de liquidez y el mismo fue un bono que el gobierno pudo colocar y que luego entro en la cesta de bonos emergentes, lo que le dio un atractivo adicional.

Justamente, tomando en cuenta al REM, es el bono de mayor plazo (Bote26) el que más potencial de ganancia tiene ante los otros dos que son más cortos ya que es el que más tiempo le da al Central para que gane contra la inflación.

Dapena agrega: “La tasa implícita entre los dos corto y el largo es muy interesante y lo que ese bono dice es lo más enriquecedor. Plantea un voto de confianza de que el BCRA pudo convencer al resto de los bancos internacionales que suscribieron ese bono de que va a conseguir su objetivo anti-inflacionario. De otra manera, no tendría ningún sentido mantener un bono que da 14% cuando estamos en un escenario de inflación del orden del 20-23%.

Fuente | El Cronista