La suba de la tasa de interés en EE.UU. ya es un dato para todos los mercados. Para la Argentina, un tomador de deuda serial, es clave. El enrarecimiento de los mercados internacionales y las turbulencias del mes pasado inyectaron una dosis de cautela en los inversores sobre los países emergentes. Los monitoreos semanales del IIF daban cuenta de ciertas señales de agotamiento en el apetito de los fondos por activos de mercados emergentes. Sobre todo luego de la fuerte entrada neta de fondos de enero, de más de u$s49.000 millones, el mayor ritmo mensual desde enero 2014. Cabe recordar que Argentina colocó en enero u$s9.000 millones.

En el ínterin las turbulencias domésticas y externas se reflejaron en la prima de riesgo-país de Argentina. Antes de la conferencia del 28-D por los cambios de metas de inflación, el riesgo-país era inferior a los 350 puntos. Mientras que el riesgo de la región Latinoamericana no llegaba a los 185 puntos, nivel que retrocede a los 160 puntos si se excluye a Argentina y Venezuela.

Desde ese día a la actualidad el riesgo argentino trepó por encima de los 410 puntos, marcando un máximo a principio de febrero con casi 430 puntos. En cambio, el riesgo Latam llegó a 225 puntos (en febrero llegó a 228) y sin Argentina ni Venezuela está en 183 (tocó máximo de 195 el mes pasado). O sea, el mayor riesgo está vinculado con factores locales más que externos, por ello el riesgo argentino se despegó más de 60 puntos del promedio regional sin Venezuela y Argentina. Los analistas culpan no sólo al golpe de efecto de los incidentes ocurridos el 18 de diciembre en el Congreso (por la reforma previsional), sino también al desprolijo cambio de metas de inflación y la avanzada de la Jefatura de Gabinete sobre el BCRA, lo que generó dudas sobre la coordinación del equipo económico.

Con todo este andamiaje de realidades viajó el equipo de Finanzas, capitaneado por Luis Caputo, a sondear a sus excolegas de Wall Street. No hay duda de que tanto el ministro como el Gobierno de Cambiemos seguirá, por ahora, contando con el apoyo de la comunidad financiera internacional, pero lo que percibió el funcionario es que los mercados estaban “cerrados” por el momento como para encarar una colocación externa de deuda. Por eso dejó trascender que por un lado no iba a recurrir a los mercados externos y además les anticipó a los banqueros de Wall Street que iban a sobrecumplir las metas fiscales.

Al día de hoy a Caputo le restan tomar por lo menos u$s18.000 millones más para cerrar el año fiscal. Pensar que toda esa masa de recursos la podrá captar en la plaza doméstica sin generar un fuerte “crowding out” ni afectar al mercado financiero (por ejemplo, los $360.000 millones equivalentes representan todas las Lebac en manos de los bancos) es realmente de un optimismo desmedido. Salvo que especulen con alguna caja fuera del programa financiero. Por otro lado, la apuesta al sobrecumplimiento de las metas fiscales este año esconde ciertos artilugios como la colocación a plazo fijo de la venta de los dólares captados en enero en la banca oficial. Computan unos intereses (los que cobran)y otros no (los que pagan). Curiosa contabilidad. Pero para los “golden boys”, por ahora, importa el dato macro.

Fuente | Ambito