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La empresa china Sinopec desmintió versiones que indican que está por dejar sus negocios petroleros en la Argentina, pero al mismo tiempo advirtió que el “costo criollo” hace muy difícil sostener a largo plazo su apuesta en la Patagonia. Critican al ministro de Energía, Juan José Aranguren por la política energética que lleva adelante el gobierno de Mauricio Macri. “Está en otra cosa, no le presta atención a los convencionales en el sur, que representan la energía barata que ayudaría a la reactivación”, aseguran.

Fuentes de la compañía explicaron a Clarín que sus costos operativos en Santa Cruz son ostensiblemente más altos que los exhibidos por otros mercados internacionales. En concreto dicen que acá se ven obligados, en función de acuerdos gremiales, a contratar 16 personas donde solo debería haber 6 y que pagan salarios anuales promedio de US$ 50 mil cuando en el extranjero rondan los US$ 20 mil. También apuntan a los servicios anexos al pozo que cotizan “el doble” que en otros mercados. Según sus cálculos, en el país perforar un pozo convencional implica un 50% más que en Estados Unidos: US$ 3,5 millones, contra US$ 2,2.

En estos días la empresa oriental se encuentra en búsqueda de un socio para mantener rodando sus negocios en la Argentina. Niegan que se encuentren en venta sus operaciones locales. “Comprometimos la asesoría de un banco para que nos busque un socio y seguir trabajando”, dijo una fuente de la empresa.

Sinopec tiene 4000 empleados entre directos e indirectos en el mercado local. Sus operaciones se centran en el norte de Santa Cruz en la frontera con Chubut y figura entre las grandes productoras del sur junto con Pan American Energy (PAE) e YPF. Hace unos meses, los ejecutivos chinos dejaron trascender su fastidio por los constantes conflictos gremiales que entorpecían la producción. Al punto que este, mencionaron, podría ser un causal para resignar su participación en esta parte del continente.

Desde Sinopec explican que la conflictividad con el sindicato bajó notablemente en los últimos cinco meses, aunque siguen padeciendo los “altos costos nacionales”. “Nosotros cobramos un barril con precio similar al internacional pero nuestros costos son criollos”, resaltan. En la comparación con sus emprendimientos en otros países, Argentina les resulta caro, dicen.

“Vendemos nuestro barril a US$ 51 y nuestro costo de base, solo de extracción es de unos US$ 33. El punto de equilibro se encuentra en los US$ 63 por barril”, subrayan.

Según trascendió en las últimas horas, Sinopec contrató al Scotia Waterous, una unidad de negocios del Bank of Nova Scotia para que le encuentre un socio que puedan impulsar sus proyectos en Santa Cruz. En este marco se estableció que los activos de la empresa en la provincia rondan los US$ 1000 millones, mucho menos que los US$ 2450 millones que los orientales pagaron en 2010 por los activos de Occidental Petroleum Corp.

Duros con Aranguren

Para la empresa de capitales chinos el ministerio de Energía, conducido por Aranguren, no tiene en cuenta la producción tradicional y se ha enfocado de lleno en Vaca Muerta –principalmente en la extracción de tight gas- y en las energías renovables. “Para salir de la pobreza se necesita energía barata. Y la energía de los hidrocarburos es un 30% más barata que la renovable”, calculan.

En la visión de los chinos el foco debería ponerse en la extracción tradicional que es más económica. “La energía renovable está bien por una cuestión de imagen, aunque en este momento no cubren nada de la matriz energética que hace funcionar al país”, aseveran.

“El país atraviesa una situación de política energética muy especial. No hay un secretario de Hidrocarburos desde hace meses. Esto se traduce en una respuesta explícita de parte de Energía para quienes estamos en el negocio”, se queja un ejecutivo.

La producción de petróleo nacional viene mostrando números negativos. De acuerdo a datos del ministerio de Energía, en agosto bajó un 6% interanual. Entre enero y agosto acumuló un retroceso del 7,7 %. Las caídas más importantes se dieron en Chubut -fue del 6,6% en agosto y del 10% en los ochos primeros meses del 2017- y Santa Cruz -alcanzó el 7,8% en agosto y suma un 8,2% en el mismo periodo del año.

Sinopec tenía estipulado invertir US$ 300 millones en Santa Cruz a lo largo del 2017 hasta completar un plan de 60 pozos perforados. Pero la alta conflictividad, el bajo valor del barril y los costos operativos en alza han afectado los beneficios del emprendimiento.

“La cadena es la misma para todos y todos los actores deberían comenzar a hacer la misma cuenta. Es caro producir y nuestros ingresos están equiparados a un barril internacional”, insisten. Desde la provincia de Santa Cruz les prometieron que si reanudan sus inversiones, la producción de los nuevos pozos quedará afectada con solo un 5% de regalías, un 10% menos de lo que se lleva en la actualidad. “Es un beneficio a futuro que hoy no nos sirve porque no sabemos si vamos a seguir perforando. No sabemos si llegarán esos nuevos pozos”, señalan.

Fuente | Clarin