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“No hay mapa que nos guíe y no será fácil hacerlo. Tendremos que inventar, lo que significa que necesitaremos experimentar”. Eso dijo el fundador y CEO de Amazon, Jeff Bezos, en la carta que escribió a los empleados del Washington Post al acordar comprar personalmente en agosto de 2013 el diario que había sido fundado 136 años antes. Reconoció que podrían tener aprehensión por la transferencia histórica de propiedad y la mayor parte de su misiva estuvo dedicada a tranquilizarlos respecto de que la compañía seguiría dedicada a servir a los lectores incluso en un tiempo de cambios brutales en el negocio del periodismo.

Pasados más de cuatro años, resulta claro que Bezos cumplió su palabra. Pero la invención y experimentación que se ha dado en el Post ha incluido un proyecto lateral que aleja a la compañía de su zona de confort.

Desde 2014 una nueva operación del Post, ahora llamada Arc Publishing, ha ofrecido el sistema de publicación que la compañía usó originalmente para WashingtonPost.com como servicio. Eso permite a otros medios usar las herramientas del Post. Arc también se hace cargo de la responsabilidad de asegurar que los lectores tengan una experiencia rápida y confiable cuando visitan un sitio en una PC o un dispositivo móvil. Es como una versión de alta gama de Squarespace o WordPress.com, adaptada a la solución de los problemas de contenidos de una industria específica.

Al no tener que hacerse cargo de la creación de herramientas de edición y el manejo de sitios, las compañías de medios pueden concentrarse en el periodismo mismo en vez de en los requisitos técnicos para que llegue a los lectores. Scot Gillespie, el jefe de tecnología del Washington Post, dice que la propuesta de valor de Arc es “dejen que nosotros manejemos el CMS (Content Management System o sistema de gestión de contenidos) por ustedes, la creación de circulación. Ustedes concéntrese en la diferenciación”.

Entre las publicaciones que se han pasado a Arc se encuentran Los Angeles Times, el Globe and Mail de Canadá, el New Zealand Herald y otros diarios más chicos como Alaska Dispatch News y Willamette Week de Oregon. Sumados, los sitios que funcionan con Arc llegan a 300 millones de lectores; los editores pagan sobre la base del ancho de banda, lo que significa que cuanto más éxito tienen atrayendo lectores, tanto mejor para Arc Publishing. El costo va de US$10.000 al mes hasta US$150.000 al mes.

Para el Post, Arc Publishing no es una distracción de la atención a los lectores, es un medio para apuntalar sus finanzas, en una era en que muchos medios están recortando presupuestos y reduciendo sus aspiraciones periodísticas. “Hemos hecho un trabajo mucho mejor que otros en cuanto a desacelerar la declinación del diario impreso”, subraya Gillespie.

The Washington Post no informa los ingresos de Arc Publishing ni si actualmente es rentable. (El Post mismo tuvo ganancias en 2016.) Pero sí dice que los ingresos de Arc se duplicaron año a año y la meta es volver a hacerlo en 2018. Según el jefe de informática del Post, Shailesh Prakash, la compañía ve la plataforma como algo que eventualmente podría convertirse en un negocio de US$100 millones.

Cualquier diario de los Estados Unidos se vería tentado por la posibilidad de aumentar sus ingresos en US$100 millones. Sin embargo, eso no resume el valor de Arc Publishing para el Post.

“A veces -para ser honestos, habitualmente- las cosas que el Post necesita para dar soporte a su sala de noticias se convierten en los recursos que usan los otros clientes de Arc”, dice Jeremy Gilbert, el director de iniciativas estratégicas de la compañía. “Pero a veces otros clientes piden cosas que terminan beneficiando al Post”.
Orígenes

Aunque vender software como servicios suena como una historia que es la quintaesencia de la era de Jeff Bezos en el Post, los orígenes de Arc datan del período antes de que comprara el diario. Hace media década aproximadamente, al igual que todos los demás editores importantes de diarios en Estados Unidos, la compañía se apresuraba a pasar a la Red al mismo tiempo que las presiones financieras requerían que hiciera más con menos. Y al igual que muchos diarios, se encontró con que el CMS que usaba entonces era un obstáculo para el progreso.

“Como empresa demandábamos más de nuestra sala de redacción”, dice Gillespie. “Lo que advertimos fue que, por un lado, no teníamos las herramientas para ser más productivos y, a la vez, el CMS era una plataforma bastante monolítica. Agregarle recursos, hacerle cambios u obtener soporte de los proveedores del servicio era muy difícil”.

Además, estaba la experiencia para quienes visitaban el sitio, que tenían poca paciencia con el contenido de carga lenta, especialmente al leer contenido del Post en un dispositivo móvil. “A veces la gente dedica apenas segundos a un artículo”, dice Gilbert. “Y si todo lo que uno logra en ese puñado de segundos es cargar el titular o un aviso o una sola foto, entonces realmente no está recibiendo ningún servicio”.

Encabezado por el jefe de informática Prakash, el equipo técnico del Post respondió a estas cuestiones construyendo una plataforma desde cero, comenzando por un sistema de armado de páginas llamado PageBuilder, que se puso en funcionamiento a comienzos de 2013 y que la compañía siguió refinando. “En el tiempo que Shailesh ha estado aquí, hemos reducido a la mitad el tiempo de presentación de nuestros artículos, yendo de unos seis o siete segundos por artículo a menos de dos segundos a veces”, dice Gilbert.
Participación

Aunque el Washington Post no es propiedad de Amazon, su relación con la mayor compañía de Jeff Bezos es inconfundible: Gillespie dice que el éxito de Amazon Web Services es una inspiración para la gente responsable de Arc Publishing. Bezos mismo participa en reuniones donde se habla de Arc, haciendo preguntas y dando sugerencias, pero su mayor aporte ha sido permitir que el Post se dedique a la experimentación e invención a la que hizo referencia en su carta de agosto de 2013. “Es en esto que nos ayuda el efecto Bezos”, dice Gillespie. “Nos dio esa ruta para continuar innovando, mientras que otros editores pueden no haber tenido la misma oportunidad”. Greg Doufas, del diario The Globe and Mail, incluso dice que su compañía ha podido atraer talento de ingeniería de primer nivel gracias en parte a “la relación con el Washington Post, por la filosofía de Jeff Bezos y, francamente, el perfil y la estima que coloca sobre la mesa”.

El éxito inicial de Arc Publishing con clientes externos puede dar al Washington Post motivos para el optimismo, pero el esfuerzo se beneficia del espíritu optimista que la conducción de la compañía ha cultivado exitosamente en la era Bezos. “Es difícil atribuir algo directamente a Jeff”, dice Gilbert. “Comparado con muchas redacciones, siento que hay una sensación de que las cosas mejoraron y seguirán mejorando”, agrega.

“La redacción realmente lo cree. Y creo que en el modo en que la gente hace su trabajo se ve que están genuinamente entusiasmados por estar aquí, porque creen estar aportando algo importante y pueden ver los resultados de lo que hacen”, asegura el hombre del Post.

Traducción Gabriel Zadunaisky

Fuente | La Nacion