En un clima complicado al cierre de 2017, producto de la modificación de metas de inflación, un desagradable resultado inflacionario en diciembre y sumado al ajuste del tipo de cambio, se generaron dudas respecto al futuro. Este inicio de año incluyó condimentos adicionales que dificultan la tarea del Gobierno.

Con un cambio en el contexto internacional fruto de la suba de tasas de EE.UU., una toma de ganancias a nivel mundial recortando las Bolsas y el consiguiente aumento del riesgo país –lo que encarece el costo de financiamiento para la Argentina–, se plantea un gran desafío para los dos próximos años, cruciales para sostener el crecimiento (leve, pero crecimiento al fin) y paliar el déficit fiscal, buscando sostener una política de estado sustentable en el tiempo que dé previsibilidad a la inversión interna y externa, y abriendo la puerta a un proximo año electoral, con todo lo que ello implica.

El Ministro de Finanzas, Luis Caputo, cerró el año detallando que el Gobierno necesitaría U$S30.000 millones para financiarse en 2018 (de los cuales a esta altura ya consiguió el 54%), cifra que se reduciría a U$S26.000 millones en 2019. El gran desafío de finanzas es minimizar la dependencia de las emisiones del exterior y emitir más títulos en la plaza local, en pesos y a largo plazo, teniendo a las aseguradoras cautivas y tomando el modelo brasileño.

Sería importantísimo comenzar a tener generación propia de riqueza y bajar los niveles de endeudamiento, mostrando señales concretas de apoyo al desarrollo y la producción, pero ese punto quedará en una linda frase hecha si no se comprende de una vez por todas que la asfixia de la presión impositiva y la insuficiente y tribunera reforma tributaria no dan incentivos para que ningún inversor (ni externo ni interno) tome en seria consideración a nuestro país. Sobrevivimos por el gran espíritu emprendedor que tenemos los empresarios PyMEs. Nos gusta hacer y hacemos en cualquier contexto desfavorable, aún ante la dicotomía de que algunos podrían ganar más con el rendimiento de un instrumento financiero que con la rentabilidad de una empresa llena de riesgos y peligros latentes.

En este número, nos centraremos en analizar qué esperar de los niveles de inflación, devaluación, déficit y –sobre todo– de crecimiento. Además, a la espera de la decisión del índice MSCI de elevar de categoría a la Argentina en junio, tras un veranito de corrección y volatilidad, te contamos dónde invertir, tengas el perfil que tengas. Y para quienes prefieren invertir a través de los expertos, analizamos qué Fondos Comunes de Inversión se destacan en el mercado

Bienvenidos a un nuevo año de oportunidades. Ahí vamos.

Leonardo Rocco – CEO de SAT GROUP.